Deja la puerta abierta.....PARTE II

 


El aire ya se había calmado afuera, pero había quedado un frío helado que casi te congelada el cuerpo, mientras dentro de la casa, Eduardo ya había encendido nuevamente la chimenea, ahora, la noche estaba muy tranquila, pero muy tranquila, se puede decir que cuando ella entró a la casa, el viento fuerte se calmó. La luz de la luna llena iluminaba parte de esa ventana rota y que la sombra que proyectaba sobre el piso, daba un aspecto algo extraño como de dos grandes colmillos de alguna bestia furiosa jamás vista. Mientras él observaba al suelo, una voz suave atrajo su atención.

-En dónde estoy?- dijo la chica muy suavemente

Él rápido se acercó hasta donde estaba ella  y le dijo

-Estas aquí en mi casa, cuando había viento muy fuerte tú llamaste a la puerta, y cuando la abrí, caíste desmayada sobre mis brazos, te traje hasta aquí y te recosté sobre el sillón- argumentó

-No recuerdo cómo llegué aquí, solo recuerdo que estaba recogiendo leña para llevar al campamento- comentó algo confusa y negando con la cabeza.

-Cómo llegaste hasta el bosque, si la ciudad más cercana esta a 20 km de distancia?- le preguntó mientras le daba una taza caliente de chocolate.

-Llegué con unos amigos cerca de aquí, tal vez uno o medio kilómetro de distancia, no sé. Hace 2 días instalamos un campamento con mis compañeros con los que venía, ellos son 4, 2 chicos y 2 chicas. El primer día lo pasamos muy bien, nos instalamos, mientras los chicos armaban las casas de campaña, mis dos amigas y yo, fuimos al río que esta cerca de ahí, por agua para cocer los alimentos.- argumentó dándole un sorbo a la taza de chocolate.

Después de ir por agua, comimos, contábamos chistes y reíamos, cayó la noche y Karina, una de mis amigas, encendió una fogata y nos sentamos alrededor de ella para seguir pasándola bien con todos.– dijo, viendo fijamente al suelo y saboreando el chocolate sobre sus labios.

Ese día todo estuvo muy bien, cuando empezamos a sentir cansancio y sueño detuvimos la algarabía que teníamos y nos despedimos a descansar, los chicos en una casita y las chicas en otra, la distancia en la que estaba cada casa de campaña era tal vez  6 o 7 metros. Nos acostamos y cada una se fue quedando dormida poco a poco. Cerca de las 3 de la mañana un ruido extraño me despertó, eran como unos pasos que caminaban de una casa hacia la otra, tal vez lo oí como 15 o 20 minutos, moví despacito a mi amiga Karina y le susurré al oído que alguien andaba afuera y ella somnolienta me dijo que tal vez era una de los chicos que había salido a apagar la fogata. Y se quedó dormida. Yo no supe en que momento me quedé dormida profundamente y no desperté hasta el siguiente día. -dijo, mirándome a los ojos.

Al levantarme, recordé los extraños pasos que se oyeron por la noche, pero no le tomé importancia ya que era aun muy temprano y quería ver el alba del nuevo día llegar, así que, salí de mi aposento y caminé unos metros, cuando los rayos del sol empezaron a aparecer sobre el horizonte, mis amigas ya se habían puesto de pie, pero ellos aun no, seguían dormidos. Fue entonces cuando Karina se dirigió hasta la tienda de acampar de ellos a despertarlos, pero su sorpresa fue que no había nadie dentro de la misma, todo estaba desacomodado, ella rápido nos llamó y nosotras corrimos a ver qué pasaba. Yo sentía que alguien nos observaba alrededor de nosotras y de pronto...CONTINUARÁ




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