Deja la puerta abierta.....PARTE VIII
-¿Y nunca viste lo que te venía siguiendo?-argumentó Eduardo mientras tomaba un pequeño sorbo del chocolate caliente.
-No, no quise voltear a ver, solo sentía que era algo grande y muy ágil, mi cabeza solo decía que me protegiera, porque sino lo hacía, esa cosa me mataría.-dijo Karen, mientras veía el fuego de la chimenea arder.
-¡¡Tengo que salir a buscar a mis amigos, a Carlos, no sé a dónde se fue!!-explicó mientras se levantaba ágilmente del sillón para salir.
-No!!!, ya es muy tarde, pasemos la noche aquí y mañana temprano vamos a buscar a todos tus amigos, por ahora es más seguro aquí adentro que allá afuera.-argumentó Eduardo colocando las manos cerca del fuego para calentarse.
-Tienes razón, aun sigo asustada- señaló recostándose sobre el sillón nuevamente.
-El aire ya cesó pero el frío aún continúa, voy por un cobertor más caliente para que te abrigues y puedas dormir mejor- exclamó Eduardo.
-Quiero que te quedes conmigo, aun estoy asustada!!!
-No te preocupes, solo voy por algo más caliente para que te abrigues-dijo mientras caminaba hacia la recámara.
-Aquí tienes!!, cúbrete con esto, estarás más caliente y no sentirás tanto el frío de esta noche- exclamó Eduardo dándole un cobija más gruesa y colocándolo sobre el cuerpo a la chica.
Y tú, no duermes?- preguntó Karen mientras se acomodaba sobre el sillón para dormir.
-Tal vez más tarde, me quedaré despierto un rato más, estaré al pendiente de algún ruido extraño o algo que suceda, descansa tú que por la mañana iremos a buscar a tus amigos al campamento- dijo mientras se sentaba sobre el suelo aun lado del sillón donde ella descansaba.
-Y esta cabaña es tuya o solo estas para cubrirte del frío?-exclamó Karen con voz tranquila.
-Esta casita es mía, bueno, era de mi abuelo, cuando era niño me gustaba venir seguido aquí, a disfrutar de la naturaleza, de la fauna que hay por acá, de todo, a jugar con todo este hermoso lugar. La habitación que está enfrente era mía y la otra era de mi abuelo. Yo solo venía a pasar los periodos vacacionales, mi abuelo era el que vivía siempre aquí.-dijo el joven mientras veía arder la leña en la chimenea.
Hubo un silencio total
-Sigues despierta?-preguntó Eduardo con voz confusa.
Pero nadie le respondió, así que, él siguió recordando los momentos felices que pasó junto con su abuelo en ese lugar. Poco a poco se fue quedando dormido. No se sabe que tiempo había transcurrido cuando entresueños, un gruñido muy fuerte lo despertó.
-Qué fue eso?, será que fue un sueño o realmente lo escuché?-se decía a sí mismo en voz baja
Quedó tranquilo, esperando oir nuevamente el gruñido o el ruido extraño, pero todo era silencio, la noche estaba muy silenciosa.
-Tal vez solo lo soñé- se dijo así mismo con voz bajita.
CONTINUARÁ...
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